Este fin de semana llega a las pantallas de cine, la nueva película de la directora japonesa
Hikari, de nombre ‘Renta en familia’, protagonizada por el celebre ganador al Oscar,
Brendan Freser, quien está rodeado de un elenco de actores japoneses de primer nivel.
Texto: Alejandro Ávila
Mitusyo Miyazaki, mejor conocida como Hikari, es una directora japonesa que debutó en la industria en 2019 con ’37 segundos’ su primer largometraje en su carrera como realizadora. Este debut fílmico le otorgó varios reconocimientos por el buen trabajo que realizó, es por ello que la expectativa por un nuevo largometraje de la cineasta era alta.
Tuvieron que pasar más de 5 años para que viera a la luz una nueva película de Hikari;
siendo ‘Familia en renta’ la nueva historia de la japonesa que, este 8 de enero se encontrará disponible en todas las salas de México.
Un Relato Emocional
Lo primero que hay que destacar de la película son las actuaciones del reparto. El filme está comandado por el celebre Brendan Fraser, que después de haber ganado el Oscar a Mejor actor por su papel en ‘La ballena’ ha estado buscando papeles que le supongan un reto actoral; en este filme Fraser interpreta a Philip un actor estadounidense que está viviendo en Japón en busca de obtener un papel que le cambie la vida a su carrera profesional. Brendan en este personaje está estupendo; con una sinceridad que se nota en cada poro de su piel, el actor entrega a un personaje roto, fragmentado por el pasado y que refleja a soledad a través de sus gestos faciales; este personaje, a lo largo de la cinta conocerá la esperanza emocional a través de las personas con las que irá interactuando, teniendo un cambio en su perspectiva de vida, y, reflejando poco a poco un lado más esperanzador.

Fraser sabe manejar muy bien las emociones, el tipo tiene un don para quebrare de forma
natural que, con tan solo poner sus ojos llorosos el sentimiento llegara al espectador; quizás no tiene líneas contundentes o algún momento de tensión que haga que Fraser dramatice su papel pero, a pesar de ello logra cautivar por encarnar esta tristeza y esperanza en un mismo personaje.
El resto del elenco esta bien; destaca la participación de la joven Shannon Goman en el papel de Mia la hija ficticia de Philip, y también la actuación del veterano Akira Emoto quien interpreta a un cineasta japonés que es atormentado por su pasado y por el futuro que se le termina.
Se debe de ser claro y precisar que la película no ofrece algo nuevo y no re inventa el
genero de la comedia y el drama; el guion es entretenido, la puesta en escena y la fotografía de igual manera; Hikari retrata de una forma bella y onírica los lugares de Japón, tanto los rascacielos como los verdes y fangosos bosques de la isla. Pero, más allá de eso, la película es un drama convencional en toda la extensión de la palabra; seré sincero y creo no es algo que sí o sí sea un obligado en ver en la pantalla grande pero, lo cierto es que si lo haces no estarás desperdiciando tu tiempo y obtendrás a cambio un buen rato viendo una película que te hará reflexionar sobre tu condición humana, tu soledad y las relaciones que vas haciendo en este viaje llamado vida.
¿Y el Viaje?
En un mundo donde la soledad se ha convertido en una epidemia silenciosa, la directora
japonesa Hikari nos entrega un drama que disecciona la industria de los parientes sustitutos en Japón. La película, protagonizada por el ganador del Oscar Brendan Fraser, nos presenta a Phillip Vandarpleog, un actor estadounidense estancado en Tokio que, tras años de fracasos, encuentra un empleo inusual: interpretar roles familiares para desconocidos a través de una agencia especializada.
La trama cobra fuerza cuando Phillip es contratado por Hitomi Kawasaki para actuar como
el padre de su hija de 11 años, Mia, con el fin de facilitar su ingreso a un colegio privado de élite. Lo que inicia como una farsa profesional se complica cuando la niña comienza a creer genuinamente que su padre ha regresado, arrastrando a Phillip a un torbellino de
conexiones emocionales reales dentro de un entorno artificial.
Este relato no es mera fantasía; se sustenta en una realidad japonesa donde operan unas 300 agencias que ofrecen desde invitados para bodas hasta padres sustitutos para evitar la “pérdida del rostro“. En una cultura dominada por el concepto de mina no teme ni (por el bien de todos), la presión por mantener la armonía social lleva a muchos a alquilar afecto para llenar vacíos o cumplir expectativas. Con base en los roles de Japón, estos servicios funcionan como un “curita” para problemas profundos como el aislamiento.

A pesar de la sólida actuación de Fraser y la originalidad del tema, hay que admitir que
Hikari cae en recursos previsibles y excesos de sentimentalismo, lo que por momentos
otorga al film un aire de drama convencional en lugar de una obra de autor audaz. No
obstante, la película logra plantear dilemas éticos fascinantes sobre la moralidad de
comercializar la intimidad.
“Familia en renta” es en última instancia, un recordatorio de que la necesidad de conexión
humana es universal y no siempre está ligada a los lazos de sangre. La obra nos deja con la inquietante reflexión de que, en una sociedad fracturada, a veces es más fácil contratar a un extraño que enfrentar la crudeza de la propia soledad.
Los planos que otorga la autora a lo largo del filme logran ser íntimos y provocan reflexión
sobre aquellos lazos que uno va haciendo en el camino, y el como la perdida es uno de los
detonantes más hostiles en la vida del ser humano, siendo una herida que, con base en la
película, solo se soluciona a través del remplazo.
‘Familia en renta’ es un fundamento sobre la condición del ser humano, es un vistazo a un
suceso real que pasa en el Japón contemporáneo, pero de igual manera, es un testimonio de como la soledad es un demoledor emocional en todo individuo.


