Llega una cinta extremadamente opuesta a la comedia romántica que estamos acostumbrados, protagonizada por Benidict Cumbertbatch & Olivia Colman como el Sr. y Srt. Roses ¿Qué tanto cambia? ¿Vale la pena ir al cine a verla?
Esta nueva comedia dirigida por Jay Roach y escrita por Tony McNamara reimagina de manera audaz la película clásica de 1989 LA GUERRA DE LOS ROSES, explorando el desorden emocional, la ambición y el absurdo de las relaciones modernas con un tono mordaz, hilarante y profundamente humano, junto a un elenco coral de actores expertos en hacer reír a la audiencia. Benedict comenta:
“Es un guion que te hace reír a carcajadas, lleno de comportamientos reprobables. Y es tan divertido, tan ingenioso y creativo”
¿Cuándo acaba el amor?
¿Qué pasa cuando después de una década, sientes que el amor que tenías con esa persona con la que despiertas a diario, se ha ido? ¿Cuándo te das cuenta que ya no hay amor?
¿Quién tiene que sacrificarse para que el matrimonio dure? La triste realidad de un divorcio muchas veces, no es porque el amor desaparezca de la noche a la mañana, sino los cambios emocionales, de rutina y hasta económicos son los que nos llevan a esta decisión, pero ¿Por qué pasa? A veces incluso estos cambios llegan en un lapso más corto que el de la relación, en esta historia, los Roses llevan 10 años felizmente casados pero es hasta que un suceso climático clo cambia todo.
Después de 3 años, la pareja acepta que ya nada es como antes y que por más que intenten regresar al status quo, no será posible, haciendo que haya una salida antes que el divorcio.
Más que una historia de amor, la comedia representa muy bien el origen con la que nació, “La tragedia de uno, es la risa del otro”, y ver el cambio de los roles en esta cinta es fresco, hace años que no teníamos este concepto bien ejecutado, y no me refiero a “Viernes de Locos”, ese no va por aquí, sino cuando tu pareja es la exitosa, la que es el sustento del hogar, hay pocas comedias icónicas que recuerdo del tema, por ejemplo “La Guardería de Papá” con Eddy Morphy pero ni le llega a los talones a esta, este es meramente enfocada a la relación de pareja, no con los hijos.

Benedict como este arquitecto egocéntrico que es un erudito y le encanta recibir elogios, la perfección hecha humana y es destrozada tras la destrucción del museo marítimo que prometía ser un edificio innovar y nunca antes visto. Esa misma noche, su esposa, la tímida, la que en principio no tiene confianza en sí misma y vive en su zona de confort, tendrá la mejor noche de su vida, la noche que el cambio llegó a su restaurante para catapultarla a la gloria.
Las actitudes cambian de cuerpos, las personalidades quizás estaban ahí, solo necesitaban algo que detonaran para salir de su mente reprimida; ahora el papá se vuelve más maternal, escucha a sus hijos, es el amo de casa mientras que ella es la portada de las revistas de cocina más famosas, es la que invierte en más franquicias para generar capital.
Hasta aquí ves la comedia, pero cuando las realidades se empiezan a comparar, vemos con Olivia dejó de ser esta figura materna para sus niños, que los secretos, los cambios a la adolescencia están perdidos, que no pudo criarlos como ella hubiera querido; mientras él vive resentido con el éxito de su esposa, queriendo más atención, reconocimiento y algo de amor.
El rencor se apodera de ambos, lo que empiezan con pequeños comentarios indirectos a las actitudes uno del otro, termina en catástrofe. Una reunión entre amigos por la construcción de su nueva casa es auto saboteada, incluso llega un momento en que los invitados están incómodos.
Creo que todos hemos estado en una situación similar, estamos en un lugar donde ya no sentimos amor, no sabemos porque soportamos actitudes nefastas ni cuanto tiempo tardarán para que vuelvan los años maravillosos pero tenemos la esperanza de que el romance regrese a nuestras vidas.
Lo que antes era excitación, ahora son reclamos de impotencia sexual; ese chiste inofensivo se vuelve una exposición a nuestras vergüenzas que sabemos que tenemos pero no queremos que nadie se entere.
Es interesante que llegamos a un punto donde fracasamos, y normalmente las historias de divorcio intentas enfocarse en como regresar, en el arrepentimiento de esta decisión, el perder energía, tiempo y dinero con abogados, cuando ya no podemos dejar de ser gente coherente y llegar a un acuerdo mutuo con la persona con la que tienes hijos.
Esta cinta se trata de saber que quizás la culpa y el tiempo ya no dan para más y que lo necesario sería separarse, pero no a cualquier costo, aquí nadie querrá perder.

¿Amarnos hasta la muerte?
Hay una película mexicana, demasiado horrible, espantosa, que para nada se las recomiendo y se llama “Papá o Mamá” con Mauricio Ochman, neta no la vean, esta es el ejemplo de lo que se intentó hacer y para nada les salió.
El guión se trabaja muy bien para darnos esa introducción, llevarnos de la mano por esas heridas que están cicatrizando hasta el clímax donde el romance, cambia de página y ahora queremos ver sangre, quien pierde más antes de ceder; él quiere la casa pero ella no se lo hará fácil.
Mientras el romance va desapareciendo, la comedia domina todo el tercer acto, se aprovechan muy bien las referencias modernas como la IA como el Deepface o la versión de alexa. Ambos se pegan duro en lo que más duele, el ego. Incluso los hijos piensan que el divorcio es lo mejor que pueden hacer.

Lo que inició como la mejor pareja ejemplar inglesa, termina como el “se nota que se quieren”. Ame la secuencia de cámara, el tercer acto lo tiene todo, acción, como las miradas son enfocadas para ver los rasgos de enfado, miedo y desesperación, también enfoca en las herramientas que son clave para la trama, la estufa vieja pero cara, la daga de la mesa, esos guiños que con solo tener un cameo de 2 segundos nos da la justificación perfecta de porque están ahí.
La historia se concentra tanto en los protagonistas y en sus egos que quizás por eso enfatizamos con ellos, porque en una pelea de pareja no duele perder el amor, duele que la otra persona nos gane y se nota al pelear por la casa, se preocupan y se odian por una casa que ni tocan el tema de ¿Quién se quedará con los niños? Un ególatra piensa antes en su obra maestra que en sus hijos.
La animación de la intro del inicio y del final es agradable, un fondo blanco con curvas negras que forman figuras mientras “So Happy Togheter” suena de fondo, primero vemos una mini historia de amor y al final una reconciliación, es como el momento sedentario de la cinta, la paz antes de la historia, la acción y después de las peleas.
Creo que la cinta lo tenía todo para ser disruptiva pero termina con este juego clásico de amor, de ¿Y si el divorcio no era lo que queríamos? Pero sin entrar a los spoilers, termina sorprendiéndote y gritando, queriendo dar tu propia conclusión.

Un personaje que ame en cada una de sus escenas y sale como esa persona imprudente es Amy (Kate McKinnon), los mejores momentos de risa los da ella, sus insinuaciones sexuales con Theo, lo inculta que puede ser pero aunque sea el personaje comodín para hacer más comedia, termina con un arco muy bonito y que te pone a pensar ¿Es válido como ella vive?
Creo que en actuaciones, son muy exageradas, me costó ver a Bendit algo más relajado, como que siempre lo tome muy serio pero si da el gatazo y neta que hay una conexión con Olivia, ambos son esta pareja promedio de edad promedio con hijos que no buscan ser sexys ni cool´s, solo tener éxito en sus carreras, llegar a casa para la cena y vivir en su casa.
Para ser sinceros, si es una cinta familiar, no hay problema que alguien la vea contigo, ni tu pareja pero, puede llegar hacer de estas pelis que dices “y si él/ella lo ve igual” o tal vez te haga reflexionar si en verdad seguir intentando y no decir “hasta aquí” sea necesario, recuerden que la vida real no funciona así, y tal vez no sea bueno romantizar ciertas ideas. A mi me encantó y justo me puse a pensar muchas cosas de pareja, que esta bien aún, que mal, si algún día me divorciare y porque pero da miedo eso, mejor intenta verla solo o anímate acompañado.


