More

    DRÁCULA: EL ROMANCE ES EL MAYOR DETONADOR DEL MIEDO

    Pareciera que este año el mito del Conde Drácula exigió tributo, ya que tenemos esta cinta versión Luc Besson, inspirada en la novela original de Bram Stoker, una versión como lo dice el título, es más vista desde el amor.

    Sin duda una gran aventura de época que nos sumergirá a todo el lore del primer vampiro icónico, entre una trama romántica y el suspenso para entregar una adaptación actualizada y con mejores matices de color, aquí nuestra reseña.

    Sinopsis:

    Del visionario director Luc Besson (El quinto elemento, El perfecto asesino, Lucy) llega a la pantalla grande la obra maestra de Bram Stoker, DRÁCULA.

    Tras la devastadora muerte de su amada esposa, un príncipe del siglo XV renuncia a Dios y es condenado a la vida eterna como Drácula. La historia jamás contada del legendario vampiro se revela mientras viaja a través de los siglos, desafiando el destino y la mortalidad, en busca de su amor perdido.

    La Época Romántica:

    La cinta nos sitúa primero en el origen del famoso conde, en 1480, en Rumania donde las cruzadas eran el pretexto por parte de la iglesia católica/apostólica para invadir y quitar tierras a los musulmanes.

    Desde aquí encontramos muchas diferencias con el lore que se tiene en el imaginario colectivo, no es un demonio, no hay un pacto con el diablo, simplemente es un hombre que renunció a la fe y a Dios y este lo castigó con la inmortalidad y penando en el mundo sin amor; la clave para el martirio de nuestro conde.

    En la época “actual”, han transcurrido 400 años, es decir en 1880, cuando ya habíamos terminado históricamente el oscurantismo, adiós peste negra, ya todos conocían que hay un nuevo continente y las colonias británicas empezaban a dar señales de independencia. Esta línea de tiempo es perfecta para una historia así, una Europa feudal que aún se resiste al cambio de milenio, donde algunos reinos al parecer, desaparecieron y la ciencia médica empezaba a cobrar notoriedad más que el clero.

    Las vestimentas son de los mejores aspectos de utilería a destacar, los vestidos de la realeza, las mujeres con sus corsets elegantes, sexys y cómo dan ese contraste cuando usan sus pelucas.

    Las locaciones, al ser en su mayoría abiertas, el grabar en campos da esa sensación de que estamos en una Europa feudal, donde no hay nada, que si caminaras por sus carreteras, tal vez te pierdas o verías todo eterno. El castillo es elegante, sombrío por partes y con la iluminación ya a doc, es cálido; cuando llega nuestro abogado, es tétrico, oscuro y hasta sabes que huele a humedad, pero cuando el conde enciende las luces, se siente otra atmósfera, es la opuesta, hay calidez, vida, los colores dorados y el rojo del mantel te hacen sentir que no hay peligro, pero luego vez el rostro de cuero colgado del conde y sabes que estás en el mismísimo castillo de Drácula.

    La cámara no se arriesga mucho, sus encuadres son acertados y en combinación con el juego de luces, crea la atmósfera deseada de un sitio de vampiros, y vaya que quise evitar el tema hasta llegar más adelante, pero es que es inevitable la comparación de “Nosferatu“, la estrenada en enero de este año. Ya que el rol de las luces y cámara en ambas, tiene que ver con el juego de sombras, aunque está exquisitamente mejor ejecutado en Nosferatu, aquí se deja muy superficialmente, y lo que termina atrapándote es la historia.

    Al ser una cinta de época juegas con hechos históricos, que tal vez sean o no perjudiciales para tu argumento pero en general no se mete con más temas políticos o sociales, se limita a una historia de amor, entre dos épocas distintas y dos países involucrados.

    Ahora con el tema de las actuaciones, quiero empezar con Caleb Landry, porque no lo hace mal, sólo que este conde inicia intimidante, por su aspecto físico si te da ñañaras, pero lo dejan con la apariencia hermosa, el galán (que personalmente no se me hace el más guapo), pero esa apariencia sirve para darle el título del conde seductor, aunque en su apariencia demacrada tiene un peinado tan de pandroso, de no me lo he cortado en siglos, es un claro guiño a ese icónico peinado de Francis Ford Coppola, aunque no dura tanto y obvio, no lo relacionas a futuro.

    Aunque sabes que estamos hablando de un ser sobre natural, se le intenta dar mucha justificación a su presencia y sus “poderes” para tener un vampiro más realista aunque logra ser algo incongruente en muchos aspectos clásicos del personaje. Como el que usa un perfume especial para seducir a todas las mujeres, cuando antes era una vista directa la que te hacía caer en un trance de obediencia; otra es el sol, a una vampira que atrapan al principio llamada María (interpretada por Matilda De Angelis), muestran que la luz del sol directa es perjudicial para ella, pero en otras escenas la vemos no solo a ella, sino al mismo conde en exteriores, luz de día y no les pasa nada. Respetan cosas como de salir en su ataúd o que se ocultan del sol pero en general es un poco confuso para el espectador promedio.

    Christoph Waltz es la figura actoral más conocida de todo el elenco, y aunque quizás su rol y personalidad del padre sea un poco repetitivo con otros personajes que ya le conocemos, tiene un tiempo limitado, haciendo que Caleb y Zoë tengan sus momentos protagónicos. Pero en general con Waltz no terminas de conectar, es el tipo rudo que resulta ser un cazador de vampiros experto pero en toda la cinta, no tiene mucha relevancia, aunque con la seguridad con la que dice sus diálogos y sus gestos, te la compras.

    Curiosamente este es un contraste totalmente opuesto con Nosferatu, aquí la historia te dirige al Conde y su reencarnación de su amada (Zoë Blue), los cuales más que interpretar la búsqueda de un amor perdido, terminan esta historia de la reencarnación y la necesidad de co-existencia; aquí el amor es correspondido, si tiene un sustento tanto dramático como espiritual. Te sientes más empáticos por ellos que por el personaje que es el comprometido con Mina.

    El Amor es el Verdadero Terror:

    En realidad, el género del terror en la época de oro literaria, surgió como una respuesta a muchos contrastes totalmente opuestos a lo que te imaginas. Frankentain era una alegoría a una esperanza de vida y el miedo social a lo desconocido, Drácula es una historia de amor en su más puro esplendor.

    El simple hecho de perder a tu amada es una situación que te parecería desesperante, ¿No puedes hacer nada contra la muerte? Ers un ser insignificante ante la fuerza más grande que conoces (e su momento Dios), te sientes impotente como el conde que lo único que puedes hacer es renunciar a tu fe.

    El amor es un acto de valientes, es comprometerte, sentir que pierdes más de lo que tenías, el simple hecho de ver que dejas de ser esa persona autosuficiente y que tu estado de ánimo sea dependiente de las actitudes, de la presencia de alguien más, es muy traumante.

    Si ya viste Nosferatu y ahora Drácula, es el claro ejemplo de que el vampiro sangriento, sex symbol y sádico por sangre humana es la idea más errónea con la que fue intencionalmente creado, aquí no hay demonios ni seres sobrenaturales que buscan invadir poblaciones, es una historia de amor trágica en ambas versiones, donde el amor puede ser un arma de doble filo, puede ser tu momento estasis, como el orgasmo, momentos placidos pero contados antes del fin.

    La Comparación con Nosferatu:

    Evidentemente habrá una comparación genuina si eres cinéfilo o amante del terror, ya que a principios del año tuvimos la majestuosa versión de “Nosferatu” de Robert Eggers, lo cual para este punto de la vida, ya deberías saber que es la copia idéntica de la novela de Bram Stoker, pero que a falta de derechos de autor tuvieron que cambiar ciertas partes de la historia.

    Por eso mismo es inevitable hacer la comparación, además de que ambas se estrenan muy reciente mente con reversiones, cuando este si es el Drácula de la literatura, ya que hay miles de versiones pero totalmente enfocadas al terror de fantasía.

    Por ejemplo, ahora que ya abordo el tema, el conde Orlok de Bill Skarsgard es más misterioso y da miedo, tarda el tiempo necesario en pantalla para mostrarlo de manera completa, siempre oculto por las sombras, el juego de luces, el maquillaje, los prostéticos, todo eso lo hacen ser un monstruo en carne propia, y a diferencia del Conde de Caleb, su espectro seductor es un poder, no necesita de perfumes o belleza física.

    En cuestiones técnicas, Nosferatu si ejecuta la sombra como el ente de terror, porque eso era su versión original, dar miedo en una época donde apenas se conocía el cine y pocos podrían explicar el como hacer esas escenas donde la sombra se movía por su cuenta, aunque la historia no terminaba de convencer.

    Repito, Drácula su fuerte son las cuestiones técnicas, de vestuario y diálogos, evidentemente este conde es más poeta y seductor, la historia de amor es genuina y terminas queriendo que estos dos terminen juntos.

    Y con estas diferencias aclaradas, hay finales totalmente opuestos entre sí, la meta es la misma, destruir al vampiro pero el porque son motivos muy variados y además de que aquí si se usa el término “Vampiro” como un ser sobre natural que ya es conocido, a diferencia de Nosferatu, el cual se conoce pero no se catalogo como una especie, sino como ese ser que da miedo por ser desconocido.

    Ahora ya habiendo dicho todo esto, intenta verla sin estos prejuicios, yo lo hice así, sin expectativas pero al terminar claro que se te vienen todas estas ideas, y si aún no has visto Nosferatu ¿Por qué no? No pierdas el tiempo, también vale la pena esa joya, aunque date primero esta.

    Es un cuento de amor como lo dice el título, y cumple, el estilo del léxico de la época, la vestimenta, los contrastes sociales te dan el ambiente perfecto del romance, entre tanta decadencia, suciedad e ingenuidad, el amor pareciera que es el único motivo para vivir,

    No es una historia de horror al 100%, ve con eso en mente, pero tiene que ver, quizás si eres de esos que “solo ve cine gore”, pues no chavo, esta no será para ti porque no sabrás apreciarla, pero si vas con tu pareja que le gustó “Frekier Friday” y las comedias románticas, esta le encantará, a ti que ves toda cinta de horror y te gustó Nosferatu, pues también quedarás hechizado.

    ÚLTIMOS ARTICULOS

    ARTÍCULOS RELACIONADOS