Para su tercer álbum, Louis se ha exigido al máximo como letrista, compositor e intérprete, sin reservarse nada en estas canciones.
Aunque ciertamente no tiene nada que demostrar, está claro que sigue componiendo música, actuando y cantando como si se lo jugara todo. En el estudio, su proceso creativo está impulsado por una creatividad inquieta y un ansia de exploración artística.
“Lo resumo como ‘el disco que siempre merecí hacer’. Mi pan de cada día es la honestidad. Soy sincero y espero que eso se refleje en mi música. Sigo aprendiendo y mejorando como cantante y compositor. Me resulta imposible ser complaciente; no forma parte de mi vocabulario. Por primera vez, me permito ser el artista que siempre había deseado ser”.

