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    MACABRO XXIV: UN TRAGO DE INFIERNO/ THREE

    El Festival Macabro en su XXIV edición se sigue llevando a cabo en la Cineteca Nacional
    de México, es por ello que a continuación te hablamos de dos películas que se están
    exhibiendo en el marco de esta edición, y que fiel al estilo del festival, son largometrajes
    cargados de horror y suspenso.

    Texto: Alejandro Ávila

    Un trago de infierno

    La primera cinta que vamos a comentar es la alucinante y asfixiante Un trago de infierno
    (2024), cinta dirigida por los argentinos Mariano Asseff y Pilar Boyle, siendo esta última la actriz protagónica de este relato inquietante. La narrativa de esta película gira en torno en el personaje de Niko, quien siendo actriz se enfrenta a sus miedos más vulnerables al mismo tiempo que los limites entre la realidad y la ficción se van desdibujando, teniendo de esta manera un relato que poco a poco va cayendo en lo perturbador de la mente humana, reflejando las ansiedades internas y exponiendo que lo más perverso puede existir en uno mismo.

    Desde el inicio la cinta plantea el recorrido bizarro por el que nos va adentrar en casi 2
    horas de duración; durante los primeros minutos nos encontramos con el personaje de Niko (Pilar Boyle) quien cansada de hacer siempre los mismos papeles como actriz, acepta
    protagonizar una ópera prima de un escritor, pero antes de ello decide ir a descansar a su
    casa de vacaciones, una vivienda de madera apartada de toda la sociedad. Si lo que buscaba Niko era unos días de profunda paz y relajación, eso le duraría poco pues, de forma repentina llega Rafa (Ignacio Torres), un enamorado de ella quien aparece para romper con la calma de Niko.

    Es a partir de esta visita que el viaje alucinante de Niko comienza, pues la ansiedad y la
    perturbación mental invadirán su cabeza a través de alucinaciones que comenzarán a
    encarnar sus ansiedades más espeluznantes. Es de mencionar que el ritmo de la película va de menos a más, con solo dos personajes la mayor parte del tiempo, la película logra construir una narración que asfixia al espectador, quizás esto se deba a que solo hay un escenario real la mayor parte del tiempo, que en este caso es la casa de descanso de Niko. El relato comienza a hacer uso de imágenes oníricas, haciendo que la cinta se convierta poco a poco en una narrativa de fantasía oscura presentándonos elementos surrealistas como una mosca que habla, cloacas gigantes, bailarines sin rostro y demás, todo es un conglomerado de elementos surrealistas que en conjunto tejen una película onírica que a través de una narrativa performativa invita al espectador a adentrarse en las ansiedades de Niko, haciendo que la experiencia se sienta como si se estuviera dentro de la mente perturbada del personaje principal.

    La atmosfera de soledad está en todo momento, con unas imágenes frías que aluden a lo
    sola que se siente el personaje y de igual manera, un punto que refuerza la crudeza por la
    que el personaje vive, es el tener imágenes brutales en elementos clave de la película; agua de sangre, orgías, y demás son elementos que aportan mayor tensión a la narrativa y que le permiten ser un relato más visceral que en todo momento nos va sorprendiendo con este trazado onírico que se plantea desde el principio.

    La directora y protagonista, Pilar Boyle, comentó al termino de la función que quería dar
    una película en donde se perdiera el sentido de todo, ser fiel al impulso humano y es por
    ello que la cinta tiene una forma descontrolada, notándose mucho en la desconexión de la realidad de su personaje Niko, quien sostiene la película con Rafa, un amigo que la acecha como un obsesionado con ella misma, pero es ahí donde el terror sobresale en esta ficción, porque incluso Rafa pudiera ser invento suyo y solo este siendo una representación del temor de Niko por los fanáticos que la idolatran. El temor a ser madre, el temor a aceptarse a uno como es, son algunos de los temas que la cinta profundiza, dando así un viaje que se adentra en los limites de la conciencia humana y en el horror que esta puede darnos.

    Three

    Otra de las películas que se vio fue Three (2024) película dirigida por Nayla Al Khaja y que nos narra la historia de Ahmed, un niño de 13 años que atraviesa un periodo de crisis tras la separación de sus padres y que sufre de bullyng. Por si fuera poco, a este joven protagonista le comenzara a pasar algo paranormal pues, empezará a tener sueños terroríficos y comenzará a escuchar voces en su cabeza que harán que su comportamiento se vuelva agresivo. Es en esta circunstancia que la madre de Ahmed hará todo lo posible para ayudar a su hijo y hacer que estos espíritus que perturban a su hijo lo dejen en paz.

    La cinta hace un equilibrio en mostrar dos perspectivas muy distintas del mundo, siendo estás la occidental y la oriental; al ser lo protagonistas una familia de musulmanes nos encontramos que de primer momento enfrentan este conflicto con base a sus creencias espiritistas y tratan de resolver el conflicto con ayuda de personas encargadas de erradicar demonios. Pero, por otro lado, la cinta evidencia que la madre de Ahmed a pesar de ser musulmán tiene un pensamiento occidental muy arraigado, lo cual hace que recurra a tratamientos psicológicos y neuronales para que su hijo este en tranquilidad consigo mismo. Es así que el hecho de pensar que eta posesión demoniaca puede ser solo un comportamiento de una persona enferma de salud mental es algo que se vuelve interesante y que va haciendo que exista un interés durante toda la trama.

    Si bien la película no recurre a los sustos fáciles, es de mencionar que hay pequeños momentos donde las escenas nos adentran a una tensión de miedo provocadas por imágenes que muestran espacios oscuros en donde Ahmed deambula y que gracias a una buena interpretación del actor, se logra estar en alerta en todo momento. Más que una película de sustos, Three propone un viaje inquietante sobre la salud mental, el estigma social y la maternidad en contextos conservadores. La actuación del joven Saud Alzarooni aporta matices de vulnerabilidad y misterio, mientras Faten Ahmed transmite con fuerza el desespero de una madre que lucha contra fuerzas visibles e invisibles. La dirección de Al Khaja, quien debuta con esta cinta, se refuerza por una fotografía sombría y una banda sonora envolvente, logrando sostener un ambiente opresivo que mantiene al espectador en vilo.

    Aunque algunos recursos recuerdan a clásicos del cine de posesiones, el filme brilla por su
    autenticidad y resonancia cultural, abriendo un espacio inédito para el horror emirato en el panorama internacional. Three no solo busca asustar, sino también provocar reflexión sobre los fantasmas internos y sociales que acechan a sus protagonistas.

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