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    JONATHAN BREE ANUNCIA SU SEXTO ÁLBUM “DON´T CALL IT LOVE”

    El hombre tras la máscara, Jonathan Bree, ha anunciado su sexto álbum de estudio Don’t Call It Love, a la venta ya.

    Esta producción es una obra maestra de 17 temas del cantante enmascarado con tono profundo y oscuro, una obra conceptual de carácter erótico que explora la sexualidad y cuenta con colaboraciones de mujeres de la música, el cine, la fotografía y la danza.

    SLOW

    Jonathan Bree vuelve a demostrar su maestría en la narrativa visual con el lanzamiento de su nuevo y etéreo videoclip para “Slow”.

    Construido sobre un ritmo irresistible y seductor, el tema combina el característico barítono de Bree con la voz cautivadora de su colaboradora habitual, Princess Chelsea. También cuenta con la participación de Dean Wareham (Galaxie 500) a la guitarra , quien ofrece un solo etéreo en el puente/final.

    Alejándose de la estética visual más oscura de los lanzamientos anteriores de su aclamado álbum Don’t Call It Love, el video de “Slow” se desarrolla bajo un cielo azul helado con nubes de burbujas flotando en el aire. Los intérpretes dominan la pantalla con llamativos atuendos completamente blancos, acentuados por la audaz combinación de Princess Chelsea: una chaqueta de piel sintética y una minifalda.

    Don’t call it love

    Jonathan Bree se une a la música y actriz parisina Adah Dylan (ex-Bruises) en el tema que da título al álbum, recientemente publicado. Canalizando la energía distante de Nico, Adah derrocha una sensualidad femenina desenfadada con total naturalidad, situándose en algún punto entre el universo de The Cure y el de Grace Jones.

    Don’t Call It Love suena como la sórdida banda sonora de un bar clandestino, forrado de terciopelo, en un sótano oscuro: a veces juguetón y seductor, y a veces inquietante y provocador. Las nuevas canciones de Bree abordan todo el espectro de la sexualidad y su peso emocional: un álbum que se niega a apartar la mirada, mostrando sus sentimientos abiertamente.

    GAME

    Esta es la cuarta y última canción que se desvelará previo al estreno completo del disco a finales de agosto. Es el primer tema de los sencillos estrenados que no cuenta con ningún colaborador y añade otra dimensión deliciosamente oscura a la extraordinaria paleta musical.

    En consonancia con el tono de descaro y sensualidad de los sencillos recientes, el videoclip de “Game” presenta a una bailarina enmascarada (como excelente sello visual del músico) con peluca rosa, clonada para realizar un baile sincronizado que es una mezcla de coro y robo-rótica de Blade Runner. Es una propuesta algo voyeurista pero elegante, con la colaboradora y coreógrafa de larga trayectoria Rebecca Stitt y sus múltiples facetas actuando como bailarina privada del espectador.

    Construida en torno a un hipnótico y repetitivo riff de bajo, la canción se desarrolla como una pieza de combustión lenta que sumerge al oyente en un estado meditativo. Inspirada en los ritmos motorik y la intensidad sutil de pioneros del krautrock como CAN, “Game” abraza la contención con una sección rítmica fija y una interpretación vocal relajada que permite que el ritmo mecánico tome el protagonismo.

    Part-Time Lover

    “Part-Time Lover” es un dueto decadente y envolvente que sigue la historia de dos amantes clandestinos en busca de una conexión capaz de trascender la rutina y las limitaciones de sus propias vidas. La voz grave y contenida de Bree explora el lado más melancólico del deseo, mientras que la aparente dulzura de Princess Chelsea aporta un contraste perfecto que transforma la canción en algo tan vulnerable como irresistible.

    El videoclip refuerza esta narrativa de romance, misterio y obsesión. Entre llamas, siluetas y una puesta en escena cargada de simbolismo, Princess Chelsea aparece junto a un Jonathan Bree enmascarado, moviéndose entre la seducción y el enigma en una secuencia visual tan inquietante como cautivadora.

    El escritor checo, Milan Kundera escribió alguna vez que “la felicidad es el anhelo de la repetición”. Con un estribillo construido sobre una sola frase repetida obsesivamente, “Part-Time Lover” convierte esa idea en canción: un placer melancólico, elegante y adictivo.

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