Seguimos con las reseñas de esta edición XXV del Festival de Cine de Horror, el Macabro, ahora con dos cintas de Largo como Internacional y latino, aún estás a tiempo de ver últimas funciones.
Márama:
Bajo la premisa de “abrazar el pasado para entender el futuro”, esta cinta neozelandesa escrita y dirigida por Taratoa Stappard —en su debut como realizador— narra la historia de Mary Stevens/Mārama, una joven maorí que viaja desde Nueva Zelanda hasta Yorkshire para descubrir la verdad sobre sus padres y recuperar una identidad que le fue arrebatada.
Ambientada en 1859, en plena época victoriana, la película utiliza los paisajes sombríos de North Yorkshire y los pasillos de Hawkser Manor para construir una atmósfera opresiva, donde el pasado colonial británico no aparece como simple contexto histórico, sino como una presencia viva que amenaza, persigue y exige ser confrontada.
Con una cuidada ambientación, fotografía lúgubre y vestuarios que refuerzan el contraste entre la rigidez victoriana y la fuerza espiritual de la cultura maorí, acompañamos a Mary, una maestra que lo deja todo para saber quiénes fueron sus padres. Sin embargo, al llegar a Inglaterra se encuentra atrapada en una ciudad ajena, rodeada de personas que no le ofrecen respuestas claras. Por el contrario, cada conversación parece esconder una mentira más, hasta revelar una red de secretos familiares, violencia y despojo.
Es aquí donde la magia —o mejor dicho, la memoria ancestral— comienza a abrirse paso. A través de visiones, símbolos y la conexión con sus raíces maoríes, Mary empieza a conocerse a sí misma y a descifrar la verdad de sus orígenes. Ese descubrimiento la lleva a enfrentar a Nathaniel Cole, un hombre poderoso cuyo pasado está marcado por la explotación, el abuso y una deuda histórica que ya no puede permanecer enterrada.
Más que una película de sustos inmediatos, Mārama apuesta por un terror atmosférico y político. Su fuerza no está únicamente en lo sangriento o lo sobrenatural, sino en la forma en que convierte el trauma generacional en imagen, sonido y cuerpo. El horror surge de una historia colectiva: la pérdida de la lengua, la separación familiar, el saqueo cultural y la imposición de una identidad ajena.
Visualmente, la cinta dialoga con el gótico clásico: mansiones aisladas, habitaciones oscuras, secretos heredados y una protagonista que debe desconfiar de todos. Sin embargo, Stappard toma esos elementos conocidos y los transforma desde una perspectiva maorí, logrando que la casa embrujada no sea solo un espacio de miedo, sino un símbolo del imperio y de las historias que este intentó borrar.
La Frecuencia Kirlian
Me encantan las cintas que toman de base los medios de transmisión, películas como VHS, o cuando el internet o la radio son el medio para transmitir el terror y esta cinta argentina tiene dos cosas que amo, el terror y la animación y es un híbrido de historias narradas e ilustradas con animación pero el plano principal es live action.
Casi no puedo dar referencias de buen cine argentino (por factores cinematográficos y culturales), pero esta me llamó la atención y sorprendió para bien desde la mención en la conferencia; un extraño personaje que pareciera el director que orquesta una trama muy profunda y de miedo en Kirlian, un pueblo de suburbios en un pasaje desconocido del país, termina convirtiéndose en historias entrelazadas para descubrir el verdadero misterio.
Personajes nada interesantes que ocultan grandes secretos, los más conspiranóicos terminan siendo un cuento más pero la intriga y el temor se respira en las salas, el score te sumerge en ese nerviosismo, los colores y las ilustraciones te dicen una cosa pero los diálogos y el guión te narra otra cosa, pasamos de lo paranormal o la impotencia social.
El formato de la radio es algo que pareciera del siglo pasado, pero que convive con nosotros hoy en día, solo los que viajan en auto y los meros melómanos aún le damos vida, pero hace tiempo que ya no hay programas nocturnos que se dediquen a cautivar al público con el suspenso y el miedo, ejemplos mexicanos, “La Mano Peluda”, pero el miedo es lo que alimenta a unos y aleja a los más sensibles; escuchar historias de índole escalofriante en viva voz de una persona que fue testigo de un suceso nos eriza la piel, no conocemos su rostro, ni su contexto, sólo sabemos que en pocos minutos que narre su historia a través del micrófono, puede dejándonos pensar “¿y será real?”
Ahora ver una cinta animada, crea miles de posibilidades, ilustra esas ideas que con actores pueden caer en muchas limitantes, si les soy sincero, este año me he perdido mucho del festival, pero la frecuencia Kirlian es de lo mejor y es orgullo latino, y más en una temporada donde todos adiamos a Argentina pero mira que gran detalle con esta cinta.

