IS THIS THING ON?: ¿DRAMA O COMEDIA?

Bradley Cooper regresa en el rol de director con la comedia ¿Está funcionando esto?, un drama romántico que a través de una comedia ligera presenta el desgaste de una relación y como en lo imperfecto está lo perfecto. La película llega este fin de semana a salas de cine, y a continuación te decimos que tal está.

Texto: Alejandro Ávila

Bradley Cooper regresa a la dirección con ¿Está funcionando esto?, una comedia dramática que aborda el desgaste matrimonial desde un lugar íntimo, ligero y reflexivo. Después de lo que logró con A Star Is Born y la ambición artística de Maestro, era inevitable preguntarse hacia dónde se movería ahora. Y aunque esta nueva película es más pequeña en escala, también es más contenida en emociones.

Comedia romántica es lo que pensé que iba a encontrar en los primeros minutos. Alex (Will Arnett) y Tess (Laura Dern) llevan más de veinte años de matrimonio cuando, casi con una naturalidad desconcertante, aceptan que lo mejor es separarse. No hay grandes discusiones ni traiciones devastadoras; hay cansancio, silencios acumulados y esa sensación de que algo se fue apagando sin que nadie supiera exactamente cuándo. Ese arranque es honesto, pero también debo admitir que el ritmo se siente pesado y tarda en enganchar.

Durante el primer acto, Cooper apuesta por la sutileza. La cámara se mantiene cercana, casi invasiva, buscando capturar la incomodidad y el vacío que deja la ruptura. Sin embargo, esa misma contención le resta intensidad al drama. No hay grandes picos emocionales y por momentos la historia parece avanzar sin urgencia.

Es cuando Alex descubre casi por accidente el mundo del stand-up en Nueva York que la película comienza a respirar mejor. Verlo subirse a un escenario y transformar su divorcio en material de comedia funciona como catarsis tanto para él como para el espectador. Ahí el filme encuentra su mejor versión: el humor nace del dolor, de la vulnerabilidad, del reconocimiento de los propios errores. Arnett, conocido por su tono sarcástico, sorprende mostrando una fragilidad que sostiene gran parte del peso emocional.

Por su parte, Tess no queda relegada. Ella intenta reconstruirse retomando su pasión por el deporte, enfrentándose a las renuncias que hizo durante años por la familia. La película acierta al no buscar culpables claros. Aquí no hay villanos; hay desgaste, mezquindades pequeñas que con el tiempo se convierten en resentimiento y decisiones que parecían correctas pero dejaron heridas.

En los primeros minutos parece que estamos ante una comedia romántica tradicional. Alex, interpretado por Will Arnett, y Tess, encarnada por Laura Dern, llevan más de veinte años de matrimonio cuando, con una naturalidad desconcertante, aceptan que lo mejor es separarse.

No hay traiciones explosivas ni discusiones devastadoras. Hay cansancio, silencios acumulados y esa sensación de que algo se apagó sin que nadie notara el momento exacto. El planteamiento es honesto, aunque el ritmo inicial se percibe pesado y tarda en enganchar.

Durante el primer acto, Cooper apuesta por la sutileza. La cámara permanece cercana, casi invasiva, buscando capturar la incomodidad y el vacío que deja la ruptura. Esa contención, sin embargo, le resta intensidad al conflicto. La historia avanza sin grandes picos emocionales y por momentos parece estancarse en su propio tono melancólico.

No es la obra más potente de Cooper como director, pero tampoco es fallida. Es una película sensible, bien actuada y emocionalmente sincera, que habla del amor después del amor sin caer en el cinismo. Tal vez no arriesga demasiado, pero deja una sensación cálida de que a veces las relaciones no terminan, solo cambian de forma.

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