Osgood Perkins se ha vuelto, en tan poco tiempo, un cineasta indispensable dentro de la industria del terror.
Texto: Alejandro Ávila
He de admitir que no conocía su nuevo metraje Líbralos del Mal (Keeper), pero cuando vi en el póster la leyenda “El que hizo El mono y Longlegs” me llamó mucho la atención. No porque sea fanático de su cine, sino porque reconozco que Perkins es uno de los realizadores más propositivos de los últimos años.
Líbralos del Mal es una siniestra puesta en escena que asfixia a través de sus grotescas criaturas y que se aleja de los convencionalismos para presentar la fórmula ya vista en El mono y Longlegs. Sin embargo, en esta ocasión, dicha fórmula se siente cansada y menos contundente que en sus entregas anteriores.
Un cuento oscuro
La historia sigue a Liz (Tatiana Maslany) y Malcolm (Rossif Sutherland), quienes viajan a una cabaña aislada para celebrar su aniversario. Cuando Malcolm debe regresar inesperadamente a la ciudad, Liz queda sola y se enfrenta a un mal indescriptible que desvela secretos horribles del lugar, convirtiendo su escapada romántica en una lucha por la supervivencia.
Al inicio, la película comienza con una secuencia ingeniosa e inquietante. En pocos minutos vemos un repaso por las víctimas que han sufrido el inminente mal que pronto alcanzará a Liz. La edición para presentar a estas víctimas es ingeniosa y despierta la curiosidad por lo que seguirá.

El filme presenta a los personajes como una pareja convencional, pero desde el principio se percibe que algo no está bien. Al llegar a la cabaña en el bosque, sabemos que será el lugar donde un sinfín de infortunios comenzará a suceder. De repente, aparece un familiar cercano de Malcolm, cuya presencia anuncia conflictos, y es ahí cuando la incomodidad del metraje comienza a despegar. La película logra proyectar el temor de manera efectiva, aunque la sobriedad en el ritmo provoca momentos de lentitud que pueden cansar.
En entregas anteriores, Perkins mantenía una tensión constante a través de los silencios y lo extraño, evidenciando poco a poco la verdad oculta de la narrativa. En Líbralos del Mal, el recurso vuelve a estar presente, pero en esta ocasión no funciona del todo. Liz permanece la mayor parte del tiempo sola con un ente que apenas se muestra, lo que genera una falta de espectacularidad y dramatismo durante varios minutos.

Terror Eficaz
Lo que sí destaca es la manera de Perkins para confeccionar una atmósfera espeluznante y
sombría. Los diseños de las criaturas son provocativos e inquietantes; verlas, grotescas y
desquiciantes, genera una incomodidad constante. La película funciona más como un viaje
perturbador que como una declaración de terror basada en sustos repentinos.
El giro final de la cinta queda a deber, porque desde que Malcolm se ausenta, el espectador comienza a prever lo que sucederá. No hay una revelación que impacte como en Longlegs, sino una verdad que se siente más como una fábula retorcida que como un clímax sorpresivo.
Perkins dibuja un ambiente siniestro que se transforma poco a poco en un lugar fantasioso lleno de atrocidades. Lamentablemente, debido a un guion algo simplón, la película se diluye hacia el final. Si no fuera por esto, Líbralos del Mal podría considerarse un imprescindible del género. Aun así, sigue siendo un viaje inquietante para quienes disfrutan de lo perverso e irreal.

