¿Se acuerdan de las cintas de “Dios no está muerto”? Pues el séptimo arte vuelve hacer un vínculo entre la propaganda religiosa y el espectador pero ¿”El Testimonio de Ann Lee” solo es eso?
Es algo muy delicado el tema, porque por una parte parece una propaganda descarada de una secta antigua pero también entre la información que encontré es más un testimonio histórico que deja muy arriba la veracidad de los hechos.
Sinopsis
Ann Lee, líder fundadora del movimiento Shaker, es proclamada como Cristo femenino. Establece una sociedad utópica donde los Shakers adoran mediante cantos y bailes. Basada en hechos reales.
¿Qué es la Secta Shaker?
Fue una secta (porque el gobierno no autorizó clasificarlo como religión), naciente en los EEUU por 1784, la deidad era el mismo dios cristiano pero cuya percepción era que si Dios se manifestó en Jesús por ser un ser semejante al hombre, la segunda venida tendría que regresar en representación femenina.
Todo aparte de orar, hacían bailes y movimientos que muchos clasificaban como “las brujas” del bosque pero la principal regla y el mal de todo origen, era la onda carnal, o sea el sexo, a toda costa evitarlo.
Ann Lee es interpretada por Amanda Seyfried, y vaya que papel da vida. Esta actriz ya demostró un excelente trabajo y dejando el estereotipo de Mean Girls, con “La Empleada“, tiene ya un rango actoral fuerte y sus movimientos, sus gestos hasta el como el maquillaje va deteriorando su cuerpo.
Por otro lado, obviamente el guión es un deux sex maquina que resaltan a Ann como una nueva Jesucristo. Parecen chiste las acciones, mucha coincidencia, y en el apartado de vestuario, sí, usan buenos props pero, están caminando en lodo o los golpean y la ropa, limpia, los trapos más blancos que no ACE lo hace.
Escuché muchos comentarios saliendo de la sala que es el capítulo del Mormón de South Park y sí, puede ser la referencia máxima, pero también muy pobre, porque sí, se verá como una propaganda religiosa a lo bastardo pero, no es acerca de una religión vigente o actual que exista, por lo que leí de la directora, no es galardonar una religión, sino más bien representar los miedos latentes del existencialismo.
Por eso el tema de la religión, porque en la misma cinta vamos viendo como el querer una libertad de escoger tu fe en un reino europeo era hasta consecuente para la muerte, y sí, hoy en día podemos decir “tenemos libertad de escoger lo que queremos”, pero en el siglo XXVII si le rey no autorizaba o cambiaba de religión, nadie más podría hacerlo.
Ahora también pongámonos en su lugar, la gente analfabeta, ignorante y que vivía reprimida en varios sentidos, todo les daba miedo, por eso los poemas e historias de Edgar Allan Poe eran los referentes del terror, ya que el miedo en realidad era a lo desconocido, después de pensar y reflexionar lo que vi, quede en esa conclusión.
Es difícil interpretar lo que una directora o actriz quiere reflejar cuando también en la misma producción, el guión no te ayuda, te hace ver más lo negativo de la narrativa que de lo reflexivo. Reitero, pareciera que es otra cinta como “Dios no está muerto”, pero hasta le mismo final feliz, como espectador latino, ateo y mamador cinéfilo, dice “ay no digas mmds”, cuando Ann dice “por fin viviéremos en una nación libre.
“Pensamos que lo más radical que podíamos hacer era tomar su testimonio muy en serio, en lugar de deconstruirlo con una perspectiva cínica o muy contemporánea. No creímos que esa fuera la manera más interesante de abordarlo”
Comentó Brady Corbet, guinista de la cinta que curiosamente también trabajó en el “Brutalista”. y la verdad no se ayuda mucho; es interesante esta cinta en cuestión del apartado visual, técnico y sobre todo actoral pero la moraleja no ayuda mucho.

